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lunes, 29 de julio de 2013

Optimizar el trabajo y la comunicación con las TICs Por María Luisa Peña

La utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicación supone en nuestro medio  una ventaja por la que hay que apostar.

Son muchos los esfuerzos realizados por el sistema Sanitario para facilitar los medios a los profesionales y permitir que toda la información sea tratada de modo correcto mediante la informatización, tanto de los Servicios de Atención al Ciudadano como de las consulta  médicas y de enfermería.
En lo que no hemos avanzado es en la formación necesaria de los profesionales para optimizar los recursos ofrecidos y la utilización de éstos en su máxima expresión. Supone una gran resistencia tanto las actitudes de los profesionales como el desconocimiento por parte de las jerarquías de la amplitud de posibilidades que dicha utilización ofrece.
Son muchas las ocasiones en las que no se aprovecha el disponer de estas tecnologías, por ejemplo para evitar desplazamientos y pérdida de tiempo a los directivos de los Centros de Salud, en acudir a reuniones que podrían evitarse con el uso de las videoconferencias, mediante un sistema interactivo, que permita el “feedback” propio de toda comunicación y donde el mensaje no se desvirtúe, lo que evitaría divagaciones y discusiones, no siempre en contexto, o de casos muy concretos que distraen y disuelven el interés de los convocados, suponiendo para la mayoría sensación de vacío o de tiempo perdido.
Apostar por la Optimización de las TICs, de las que ya disponemos, puede suponer un pequeño paso para cada uno de los trabajadores, pero un gran paso para el Sistema Sanitario, no implicando dicha Optimización  incremento de gastos, antes al contrario, un incremento de las posibilidades y de la satisfacción de los usuarios de las mismas

María Luisa Peña

martes, 31 de julio de 2012

La comunicación interna: una herramienta a potenciar en tiempos de crisis

31 de Julio de 2012.-
 
El actual contexto económico y la aplicación de las medidas derivadas del nuevo marco normativo están introduciendo cambios importantes en un corto espacio de tiempo, algunos de ellos con incidencia directa en los profesionales, generando incertidumbre y repercutiendo inevitablemente en el clima de nuestras organizaciones sanitarias.

Ante estas circunstancias, debemos aprovechar las oportunidades que nos brinda la herramienta de la comunicación. En palabras de Pablo Gonzalo Molina ‘los malos tiempos hacen más necesaria todavía la comunicación interna, una herramienta de management que permite mejorar el grado de comprensión y de compromiso de los empleados con las estrategias y actuaciones empresariales’.

Ahora es el momento de potenciar los canales formales de comunicación utilizándolos con rapidez, con transparencia y con continuidad, transmitiendo información a los profesionales de primera mano, minimizando la circulación de mensajes distorsionados a nivel informal. Los profesionales que reciben información a través de fuentes formales -dirección y mandos intermedios- tienen una satisfacción laboral más alta que aquellos que reciben información a través de canales tales como los compañeros, sindicatos o medios de comunicación. Los profesionales valoran positivamente el recibir información sobre lo que ocurre en el centro por parte de las estancias responsables de las decisiones, vía Joan Carles March (1).

Y es que a pesar de las tendencias hacia la comunicación horizontal en las grandes organizaciones, hay que tener en cuenta vía Miguel Ángel Máñez (2) que si analizáramos la cultura de las organizaciones sanitarias, la jerarquía todavía aparece como un elemento definitorio básico.

Ante la diversidad de canales de comunicación que el directivo/mando intermedio tiene a su disposición y sin restarle importancia a los canales físicos -notas internas, tablones, correo electrónico, intranet- porque todo suma, en estos momentos es necesario reforzar los canales de comunicación que mejoran el clima: reuniones, entrevistas, presentaciones al grupo, aquellos que nos permitan no sólo informar, sino también escuchar y dialogar con nuestros profesionales.

Los directores de unidades deben esforzarse en hacer partícipes a los profesionales, especialmente a la hora de implementar cambios. Los miembros de la unidad deben sentir que son escuchados desde el principio, teniéndose en cuenta sus aportaciones para sentirse implicados en el proyecto de su unidad. Es preciso el diálogo, el feedback, teniendo en cuenta que conforme mejora la valoración de la calidad de la comunicación, también lo hace paulatinamente la satisfacción laboral de los trabajadores, vía Joan Carles March (3).
POR CARMEN CUÉLLAR LEPE /
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