lunes, 2 de noviembre de 2015

Comunicar es participar por Thomás Expósito #cursocomunica @EASPsalud

Una de las cuestiones más interesantes, a la vez que espinosas, relacionadas con la comunicación interna es, a mi juicio, la de la participación. O mejor: cómo conseguir fomentar la participación de los profesionales a través de la herramienta polivalente de la comunicación. A mi entender, se trata de dos variables pertenecientes a la misma ecuación, ya que participación y comunicación no pueden prescindir la una de la otra. 








Comunicación = Participación²




Una de las cuestiones más interesantes, a la vez que espinosas, relacionadas con la comunicación interna es, a mi juicio, la de la participación. O mejor: cómo conseguir fomentar la participación de los profesionales a través de la herramienta polivalente de la comunicación. A mi entender, se trata de dos variables pertenecientes a la misma ecuación, ya que participación y comunicación no pueden prescindir la una de la otra.

En primer lugar, la comunicación interna es una herramienta de gran utilidad para mejorar la participación de los profesionales en las dinámicas de trabajo de la organización, ya que a través de diferentes iniciativas tiene el poder de mejorar la información y el conocimiento del que estos puedan disponer, de difundir entre ellos los valores de la organización y de incentivar su motivación contribuyendo a crear esos “equipos con emoción” de los que habla Joan Carles March en este vídeo (https://youtu.be/mVpORQbo4S4) y en el libro homónimo (http://www.easp.es/project/equipos-con-emocion-2/).

Asimismo, la ecuación es válida también si leída al contrario: la participación de los profesionales es crucial también, y en especial medida, en los propios procesos de comunicación, ya que existe una comunicación efectiva e inclusiva sin el aporte de los profesionales. No se trata, por tanto, de usar la herramienta de la comunicación interna para informarles, sino más bien de establecer procesos participativos que involucren a los profesionales en la comunicación, entendida como diálogo e intercambio de información, conocimientos y sabiduría, como nos recordaba José Luis Gutiérrez Sequera en su presentación ‘Comunicación interna en un mundo 2.0 (más allá de las TIC)’. Él mismo, describiendo el caso del Área de Gestión Sanitaria Norte de Málaga, nos ponía como ejemplo de lo anterior la exitosa puesta a disposición de un espacio de expresión libre como la blogosfera.

La participación debe ser, por tanto, un medio y un fin en nuestras labores comunicativas dentro de la organización. Un noble propósito, sin duda, pero la realidad nos recuerda que no es tan fácil conseguir la participación de los profesionales. La resistencia al cambio, la sensación por parte de los profesionales de tener que desarrollar tareas extras y su temor o vergüenza a la hora de compartir conocimientos y expresar sus ideas pueden ser factores que, entre otros, frenen esa participación.  




¿Qué hacer para romper estas barreras? Ojalá tuviese la clave, pero quizás podemos intentar esbozar unas ideas que puedan facilitar esta tarea.
1.    
  1.   Escuchar: acercar el oído a las expectativas y necesidades de los profesionales, para planificar una comunicación cercana e interesante. Es el primer paso para conseguir su atención y confianza.
  2.  Segmentar : en las actividades de difusión de información, hay que tener en cuenta que esta no tiene la misma relevancia para todo el mundo, más bien hay que dosificarla y planificarla según segmentos de públicos. Esto evita el efecto ‘infoxicación’ (https://es.wikipedia.org/wiki/Sobrecarga_informativa), mejorando la satisfacción de los profesionales con la información que reciben, y hace la comunicación más eficiente.
  3. Reconocer: para involucrar a los profesionales es clave que la comunicación reconozca la importancia del trabajo de cada uno y así lo transmita. Por ello, es crucial hacerlos participes de los procesos que se establecen, pedir su colaboración, consultar con ellos cuestiones en las que su experiencia pueda ser de utilidad, compartir con ellos la repercusión que su trabajo ha tenido en la comunicación externa y celebrar sus logros.
  4. Concienciar: la comunicación es una gran desconocida. Sus efectos y su importancia a menudo están subestimados por el resto de la organización y esto puede inducir los profesionales a ignorar su potencial. Parte de la labor de comunicación interna tiene que ver con concienciar a los compañeros sobre la importancia de establecer flujos de comunicación efectivos y participativos.
  5. Formar: no todos tenemos las competencias necesarias para participar activamente y ser protagonistas de los procesos comunicativos. A veces será necesario formar a los profesionales en conocimientos (por ejemplo, el conocimiento de un procedimiento en concreto), otras veces en habilidades (por ejemplo, la redacción), otras en herramientas concretas (por ejemplo, los blogs).




Estas cinco ideas solo son el fruto de una reflexión personal realizada sobre la base de mi breve experiencia y de los recursos puestos a disposición desde el curso de ‘Dirección de la comunicación en organizaciones sanitarias’ de la Escuela Andaluza de Salud Pública en el que estoy participando. Me encantaría que todos los que leáis este post, aportarais vuestra visión y me ayudarais a enriquecer esta lista. Cinco ideas no están mal para empezar, pero estoy seguro que con vuestra participación, podemos parir muchas más…

La necesidad de mirar hacia el interior Por Esther Parejo Amat #cursocomunica @EASPsalud

Son muchos los expertos en marketing y comunicación que han alzado su voz sobre la necesidad de volver la mirada hacia las estrategias de comunicación interna en las empresas. El boom de Internet primero y de las redes sociales después, ha propiciado que pymes que hasta el momento no disponían de herramienta de comunicación alguna se hayan “lanzado” con planes de comunicación a escala de los de las grandes corporaciones.

Hasta aquí, todo son ventajas. La revolución 2.0 era el empujoncito que se necesitaba para que, los que aún no lo habían hecho, consideraran la importancia de la comunicación dentro de sus estructuras empresariales dotando incluso, en los casos más favorables, de efectivos para ello.

El problema viene cuando “se hace la casa por el tejado”…


Un estudio realizado por Foromarketing en 2013 indicaba que “sólo el 19% de las empresas valoran la importancia de la comunicación interna”. El estudio del que se hacía eco un artículo de Solomarketing.es arrojaba datos muy reveladores sobre la escasa aplicación de estas herramientas en la empresa, algo que seguramente ha variado poco en los últimos años. 




La necesidad de estar presentes fuera de nuestro ámbito natural de actuación a toda costa utilizando las herramientas que nos proporciona Internet para potenciar las ventas de nuestros productos o servicios ha hecho a muchos olvidarse de mirar hacia el interior de sus empresas, donde en muchos casos y debido a la crisis que llevamos soportando varios años, la falta de comunicación entre dirección y profesionales se hace más que evidente.




Porque, ¿cómo vamos a trasmitir externamente una buena imagen de marca cuando los que forman parte de la misma no tienen sentido de pertenencia? ¿Cómo vamos a actuar ante una crisis sin una estrategia de comunicación interna? ¿Cómo crear cultura corporativa sin apoyarnos en estas herramientas? ¿Cómo vamos a crear un buen clima laboral y propiciar una buena productividad sin una buena comunicación entre la dirección y profesionales?

Al final no podemos dejar de considerar la comunicación como un todo, un gran engranaje en el que los recursos humanos son el mayor valor dotándonos en ocasiones de las mejores armas para trasmitir externamente aquello que queremos.

Por Esther Parejo Amat, responsable de comunicación Hospital San Juan de Dios del Aljarafe (Sevilla)

sábado, 17 de octubre de 2015

Comunicación interna Vs Comunicación por Fco Javier narbona #cursocomunica

Cuando hablamos de comunicación, parece estar todo muy claro, sin pensar en la posibilidad de que aquellos que llegan no conozcan realmente ni la organización, ni la cultura organizacional.



Realmente y sujetos a las estricta de las definiciones, la que realiza la Real Academia de la Lengua Española sobre el término comunicación, hablaríamos de entre otras:

  1. Acción y efecto de comunicar o comunicarse.
  2. Trato, correspondencia entre dos o más personas.
  3. Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor.
  4. Unión que se establece entre ciertas cosas, tales como mares, pueblos, casas o habitaciones, mediante pasos, crujías, escaleras, vías, canales, cables y otros recursos.

Todo ello nos lleva a obviar el plano cognitivo del individuo, así como su carencia dentro del plano organizacional al que se incorpora.

Dentro de las acepciones al término, personalmente me gusta el relativo a “unión”, puesto que la comunicación a de ser un vehículo, pero no menos un vínculo, entre dos o mas parte integrantes en el proceso de construcción de la información.



Como todo proceso, ha de tener en cuenta una serie de reglas básicas, así como no dar por supuesto cuestiones que a veces actúan como artefactos dentro de la información que damos y recibimos.

En el momento que nos planteamos que un mensaje ha de ser conocido, lo que debemos de tener en cuenta es a quién se dirige y el propósito que pretende, por ello no basta con una buena idea, ha de tener una buena planificación para que su eficacia sea la que esperamos. Por ello es mejor esperar un poco y hacerlo bien, que rápido y con fallos.

La opinión de los demás es lo que realmente enriquece el esfuerzo de trasmitir una información, aunque es bien sabido que la información es poder, también que compartir es hacer mucho mas fácil la tarea de cooperar en pro de un beneficio común y mayor.

En algunas organizaciones, fuertemente jerarquizadas por medios políticos, grupos de poder, etc, pretenden que el desconocimiento de la realidad sea su gran baza, cuando hoy, gracias a la velocidad a la cual se genera y difunde la información es un esfuerzo vano el intentar frenar cualquier tipo de noticia.



Por ello cualquier organización que se precie, ha de contener en su ideario, desde la guía de acogida, un plan de comunicación y un plan de contingencias en caso de crisis.

Javier Narbona.

domingo, 2 de noviembre de 2014

En Google les pagan por vivir y trabajar así por Ángel Jiménez vía Adoración Díaz #cursocomunica

Adoración Díaz Guerra nos pasa un artículo muy interesante sobre lo que pasa en google, a partir de la visita de Ángel Jiménez de Luis, editor del Gadgetoblog del Diario El Mundo, a las oficinas de Google en Zurich (Suiza). En el artículo podemos contemplar palabras clave que nos inetresan para favorecer un entorno comunicativo como:

  1.  flexibilidad
  2. adaptación
  3. creatividad
  4. salud
  5. diversión
  6. trabajo en equipo
  7. relaciones interpersonales,...
Las imágenes hablan por si mismo.




El tobogán conecta la zona de oficinas de la primera planta con la cafetería y el gimnasio. Para bajar a comer no hay que esperar al ascensor. A los recién llegados se les hace bajar por él para su presentación en sociedad. Tienen que llevar, también, un ridículo sombrero de colores durante unas horas. HUMOR


 La cafetería sirve desayuno, comida y cena preparados por cocineros contratados exclusivamente para el edificio. Hay comida para vegetarianos, dos platos principales, un buffet de ensaladas y toda la comida se intenta hacer con ingredientes locales. SALUD


Los niños son bienvenidos y tampoco es extraño que los ‘Googlers’ vayan al trabajo acompañados de su mascota. No hay guardería -aunque toda la oficina puede parecerlo, en ocasiones- pero sí una sala especial para cambiar a los bebés.


La buena comida gratis y el picoteo entre horas siempre hacen ganar a los recién llegados unos kilitos -se les conoce popularmente como ‘los siete de Google’-. El gimnasio de la planta baja es el lugar donde quemarlos. Por supuesto, es gratis.


La sala de masaje es casi un santuario. Los sillones vibradores son gratuitos. Los que da el masajista hay que pagarlos, pero están subvencionados y son muy económicos. La compañía regala bonos de masaje, además, en fechas señaladas.



En cada planta hay al menos dos áreas de descanso con comida y bebida -por supuesto, gratis-. Refrescos, zumos y café, mucho café, pero también cereales, chocolates, helado, patatas fritas, fruta y una amplia selección de snacks saludables que intentan compensar el exceso de carbohidratos.



Cada uno administra su tiempo y su trabajo como quiere. No hay horarios y en los descansos se puede jugar una partida al Guitar Hero, el billar o un juego de mesa. Los plazos de entrega y desarrollo, eso sí, hay que cumplirlos. FLEXIBILIDAD




Esta barra, similar a la de las estaciones de bomberos, conecta la segunda planta con la sala de juegos. No hay que esperar al ascensor para divertirse unos minutos. DIVERSIÓN



El espacio de trabajo es pequeño pero las áreas de reunión son muy amplias y temáticas. Esta cabina es de un auténtico teleférico y está situada en una planta decorada con fotos y objetos que recuerdan a una estación de esquí en los Alpes. TRABAJO EN EQUIPO


A estas alturas debe estar preguntándose si en Google realmente se trabaja. Esta es un área de oficina convencional. Dos pantallas es el estándar -ahorra tiempo y aumenta la productividad- y los puestos se escogen libremente. No es raro que los ‘Googlers’ cambien de sitio de trabajo con frecuencia. ADAPTACIÓN



El servicio técnico está en un área del edificio decorada con ambiente hawaiano. Aquí se puede venir a buscar un cable o arreglar un portátil que falla. Las zonas de esparcimiento están repartidas por todo el edificio para que los ‘Googlers’ caminen y se vean las caras. RELACIONES INTERPERSONALES



Las áreas de trabajo son siempre abiertas. Para tener privacidad durante una llamada hay que ‘encerrarse’ en una de las múltiples cabinas repartidas por el edificio. Todas las paredes del edificio tienen pizarras porque nunca se sabe en qué momento puede surgir una buena idea. CREATIVIDAD



El salón de agua es una zona de paz y relajación en el edificio. Hay sillones de masaje y la iluminación es mínima. Es el lugar idóneo para echarse una siesta o descansar antes de una reunión.


Por supuesto, está prohibido utilizar el teléfono móvil o el ordenador portátil. La única actividad posible, además de descansar, es mirar los peces tropicales de los acuarios de la pared.



Las salas de reuniones del edificio tienen nombres sacados de series de televisión y películas famosas. Estos iglúes están en el área de la Guerra de las Galaxias y son auténticos refugios que han sido utilizados en misiones científicas en la Antártida.




Google es más que una oficina. Los trabajadores quedan en la sede para realizar actividades conjuntas y fiestas de forma periódica y no es raro encontrar grupos para prácticamente cualquier actividad o deporte, desde ciclismo hasta esquí alpino. Además del famoso 20% del tiempo de trabajo que cada uno puede dedicar a proyectos personales hay un 10% de libre disposición absoluta.