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lunes, 29 de julio de 2013

EL PASO ANTES DE LA COMUNICACIÓN por Virginia Ojeda

Mucha es la importancia de la comunicación para las personas, es consustancial al desarrollo y al crecimiento, muchos son los métodos desarrollados para ello y grandes los avances tecnológicos que la facilitan. Estos días en los que estoy inmersa en un flujo grande de información acerca de la comunicación y sus utilidades, me he planteado varias veces una pregunta: ¿Reflexionamos y depuramos el mensaje antes de lanzarnos a comunicar? Realmente tenemos un arma poderosa en nuestras manos con la que fácilmente podemos construir o destruir, siempre ha sido así pero esta capacidad se ha elevado exponencialmente porque parece que este universo de las comunicaciones no tiene límites.

Claros ejemplos de las comunicaciones mediáticas nos indican que no, que no siempre tenemos en cuenta las repercursiones de nuestras informaciones y cómo influimos en grandes masas con sólo lanzar un mensaje interesado.

Comunicación y Liderazgo:
Ahondando en la idea anterior y después de haber leído algo sobre la importancia de la comunicación en la dirección de las empresas pienso que un Plan de Comunicación debe ser la consecuencia directa y herramienta complementaria a una actitud empresarial enmarcada dentro de los principios rectores de un comportamiento social sano y enriquecedor, aportando valor a la empresa y a sus componentes humanos. Un magnífico Plan, alineado con los objetivos estratégicos de la empresa, no puede, por sí mismo, desarrollar los vínculos afectivos del trabajador con la misma y con sus directivos.  Detrás de él tiene que existir una actitud real de respeto hacia las personas y una voluntariedad de integración en un proyecto común cuyos resultados sean beneficios generales para ambas partes. 
Soportado en esta base real es cuando un Plan de Comunicación Interna surte efecto y más mientras más completo y adaptado a las necesidades de la empresa sea éste. Es la manera útil y efectiva de comunicación en ambas direcciones que enriquece cualquier relación.

La Comunicación Interna herramienta imprescindible:
Otro aspecto fundamental de la comunicación dentro de la empresa es como herramienta de transmisión de ideas, conocimientos, proyectos, noticias, etc. Es esta su cualidad más práctica y objetiva. Si está bien diseñada y ajustada a las necesidades reales, se convierte en un activo importantísimo en el que la información fluye a todos los elementos y como dice Pablo Gonzalo Molina en su artículo  “La Utilidad de la comunicación interna para los directivos”: influiría notablemente en la integración de las personas.
  


Os adjunto un ejemplo eficaz pero cruel de modelo de comunicación del que no me gustaría formar parte


Sevilla, 21 de Julio 2013
Virginia Ojeda Moreno

lunes, 30 de julio de 2012

LA NECESIDAD DE UNA ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN INTERNA EN LA UNIDAD DE GESTIÓN CLÍNICA INTERCENTROS DE PEDIATRÍA DE CÁDIZ

27 de julio de 2012.-

La sostenibilidad del Sistema Sanitario Público en España y en nuestra Comunidad Autónoma de Andalucía se presenta como uno de los grandes objetivos estratégicos que debemos alcanzar en un entorno de riesgo progresivo como el que vivimos en los últimos años como consecuencia de la crisis económica y política que asola a Europa y especialmente a los Países y Regiones del Sur.

En este contexto, una de las medidas en las que viene profundizando el Sistema Sanitario Público en Andalucía (SSPA) es en la autonomía, responsabilización y compromiso profesional a través de la constitución de unidades de gestión clínica (UGC) que, en los últimos años, han tendido a organizarse de manera intercentros e interniveles.
La UGC Intercentros de Pediatría de Cádiz (UGCIP) constituida por las unidades respectivas de los Hospitales U. Puerta del Mar y Puerto Real en enero de 2.011 y que ha formalizado en 2.012 un Acuerdo sobre Gestión de la Demanda con los pediatras y enfermeras pediátricas del Distrito Bahía de Cádiz – La Janda, es una muestra de la nueva organización en red de Gestión Clínica en Andalucía.

Una Unidad de esta complejidad y extensión geográfica precisa de un cambio cultural en cuanto a su organización y liderazgo, que debe conllevar a una descentralización de la autoridad, a un nuevo marco de relaciones no jerarquicas y dignas entre los profesionales y sus mandos intermedios, a un modelo de participación profesional efectivo y masivo a través de una comunicación abierta entre las personas que la constituyen y que permitan unas relaciones basadas en conversaciones en la red, una comunicación interna bidireccional entendida como herramienta de management para reforzar en los profesionales la comprensión, el compromiso y la acción en la mejora de los resultados de la unidad, en línea con las estrategias del SSPA.

Una comunicación interna que estará basada en la confianza mutua y en la credibilidad, desarrollada a través de la transparencia, la escucha activa, las decisiones informadas, la búsqueda del máximo consenso, el respeto a las diferencias y el fomento de la innovación y el desarrollo profesional integral desde el punto de vista asistencial, docente e investigador.

En este sentido, a los canales ya existentes en la unidad, tanto físicos: correo electrónico, tablón de anuncios y noticias, folletos, carteles, etc, como personales: entrevistas personales, reuniones, sesiones clínicas, sesiones generales, grupos de mejora, etc; se plantea establecer sesiones clínicas a través de videoconferencia entre las unidades pediátricas de ambos Centros Hospitalarios y poner en marcha un Blog específico destinado a todos los profesionales: pediatras y enfermeras pediátricas de las dos unidades hospitalarias y de los respectivos Centros de Salud de ambas Áreas Hospitalarias y que estaría gestionado por varias personas (5) para abordar distintas líneas de conversación: organización, noticias, gestión de procesos de atención integral, formación, docencia, enfermería e investigación.

La UGCIP en su conjunto y en lo que significa su Acuerdo en red con Atención Primaria debe llegar a funcionar, en el terreno de la comunicación, como una organización de profesionales que interactúan libremente entre sí en diferentes conversaciones internas y que pueden interrelacionarse con otros blogs mediante enlaces o hipervínculos.

Es decir, aunque la conversación blogosférica nace en la unidad con un planteamiento interno, el de realizar comentarios interprofesionales en el propio blog, la herramienta nos permite una estrategia de enlaces desde/hacia otros blogs de expresión sanitaria.

POR TOMÁS AGUIRRE COPANO/


Un ejemplo de las acciones de comunicación llevadas a cabo en la UGC:

viernes, 27 de julio de 2012

LA COMUNICACIÓN INTERNA EN EL PRESTIGIOSO BANCO ‘LOS PREVISORES DEL MAÑANA’ (PARTE II)

27 de julio de 2012.-

(continuación
ANOTACIONES A PROPÓSITO DE LA GESTIÓN DE LA COMUNICACIÓN INTERNA EN EL PRESTIGIOSO BANCO ‘LOS PREVISORES DEL MAÑANA’)


“Un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo”


Desafección (Un cerebro criminal)
Las intenciones del señor Galindo no pueden ser más nobles. Siempre he opinado que sólo pueden jactarse de haber disfrutado de una existencia plena quienes, llegada la hora postrera que a todo el mundo alcanza, pueden acreditar la autoría de una obra literaria, la paternidad de un hijo, la participación en algún programa de repoblación forestal y el atraco a un banco. Para esto último, además, existen en estos tiempos que corren innumerables alicientes.
El señor Galindo quiere atracar un banco. El banco de Don Prudencio. Si la organización para la que trabaja no le reporta sino insatisfacciones, habrá que fundar otra que proporcione a la plantilla de Los Previsores del Mañana la felicidad que hasta ahora le ha sido hurtada. Y qué mejor alternativa que una banda criminal especializada en atracos a entidades financieras.
 Si el liderazgo en la oficina está usurpado por un sátrapa mezquino y amanerado, no existirá más salida que fundar un nuevo liderazgo, más audaz, más justo, más atento a las necesidades del equipo. Acaba de amanecer un nuevo líder, un entendimiento engendrado para el delito, un criminal de gabardina, pajarita y sombrero borsalino llamado Fernando Galindo. “Aquí quisiera yo ver a Al Capone”, presume el contable.

Valores compartidos (Vacaciones en Chamonix)
 Don Prudencio no puede imaginar en la reclusión de su despacho que sus sometidos empleados han encontrado una organización que premia sus esfuerzos con mayor generosidad que Los Previsores del Mañana. Y mucho menos, que ese premio será sufragado por las arcas del banco cuya sucursal, a decir de la superioridad, tan sabiamente dirige. Deberíamos explicarle por qué Benítez, Castrillo, Martínez, Cordero y la señorita Enriqueta han confiado su suerte al liderazgo incontestable de Fernando Galindo, encargado del departamento de cuentas corrientes y, desde hace escasos días, criminal irredento.
 En primer lugar habría que mostrar a Don Prudencio cómo estos pacíficos asalariados, devenidos en hampones, han aceptado con entusiasmo los valores que, debidamente detallados por el cabecilla, constituyen la razón y el objeto de esta banda criminal. Todos, unánimemente, participan del entusiasmo de una empresa cuyo fin es el de proporcionarles una vida mejor. “Yo quiero veranear en la Costa Azul y pasar el invierno en Chamonix, alternando con las campeonas del slalom gigante”, confiesa Galindo. “A mí lo que me gustaría es visitar Logroño –revela, más humilde, el conserje- Mi padre era de allí”.
 No es ésta una banda carente de atributos morales. Cada uno de sus miembros coincide en su convicción de que el atraco a un banco constituye un acto ético. Algo que toda persona decente debería intentar al menos una vez en la vida. “Yo soy incapaz de robar a un semejante. Pero un banco no es un semejante. ¿Quién pierde el dinero cuando se roba un banco?”, alecciona Galindo a sus correligionarios, ante el asentimiento comprensivo del grupo. Y por si fuera poco, la banda, en expresión de su inquebrantable adhesión a la cultura de la organización, ha decidido utilizar dos millones de pesetas del botín en la financiación de un plan de pensiones para Don Felipe.
Don Prudencio debería de tener en cuenta todas estas cosas.

Liderazgo (Un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo)
Sobre todas estas mentes criminales descuella el entendimiento calculador y frío de Galindo, cuyo liderazgo imperturbable es aceptado sin disensiones por los miembros de su banda. ¿Entendimiento calculador y frío? ¿Liderazgo imperturbable? ¿De veras?
Cierto es que el contable goza de un prestigio reconocido por el grupo. Sin embargo, y tras un escrutinio atento, uno puede llegar a concluir que sus elecciones no son las más afortunadas.
Galindo procura fomentar, con mayor o menor acierto, el trabajo en equipo, actitud encomiable que se materializa en la asignación a cada uno de sus compañeros de una tarea precisa, un trabajo especializado sin el cual el asalto no sería posible. Pero este cerebro criminal tiene sus debilidades.
Galindo no parece estar dotado para la distribución de tareas en atención a las especificidades de los talentos que se encuentran a su disposición. Valgan algunos ejemplos.
Castrillo es elegido para conducir el vehículo que les pondrá en fuga una vez cometido el asalto. Sólo una objeción: Castrillo no sabe conducir. Un pequeño detalle que acabará con el improvisado chófer estampándose contra una farola en el primer ensayo del atraco.
Benítez y la señorita Enriqueta han de hacerse pasar por una pareja de prometidos con el propósito de contratar el coche nupcial que se utilizará en el robo. Pero Galindo no ha considerado que Benítez es hombre de manos largas y Enriqueta dama de escaso aguante. Al primer intento de tiento, un guantazo de Enriqueta solventa el asunto. “Evitemos cuestiones personales”, ruega el mortecino líder.
 Tampoco puede decirse que el encargado de cuentas corrientes posea conocimientos actualizados en materia de práctica y técnica criminales. Y, por si todo esto fuera poco, presenta, como defecto más notable, una comprometedora admiración por la femenil condición, encarnada en este caso en las piernas larguísimas de la cabaretera Katia Durán (Katia Loritz). Ebrio de amor, Galindo le revela los planes de la banda, sin sospechar que la propia Katia es miembro de un grupo criminal también interesado en atracar la sucursal. “Un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo”, es el saludo que el cortés Galindo dedica a la bella Katia en cada uno de sus encuentros.
 Como caballero, un hombre galante y seductor; como líder criminal, una nulidad.

A modo de resumen
Un liderazgo conservador y autoritario que ha desterrado toda posibilidad de establecer relaciones informales entre los empleados y entre éstos y el grupo directivo. Una dirección sorda a las necesidades y sugerencias de los trabajadores, a quienes disuade de adoptar iniciativa individual alguna. Un grupo de empleados desincentivados que no creen posible percibir como propio un modelo de empresa cuyos valores (disciplina, obediencia, jerarquía indiscutida) les excluyen.

Una plantilla desorientada a la que la empresa apenas sugiere lo que de ella se espera obtener. Una oficina que parece concebida para abortar cualquier intento de establecer relaciones personales, con una distribución del espacio que confina a los empleados en un cercado delineado por el mostrador y les separa de la dirección, localizada en el piso superior con la intención de subrayar el carácter jerárquico de la organización.

Definitivamente, la gestión de la comunicación interna de Los Previsores del Mañana resulta calamitosa. Y luego se quejarán de que les atraquen.

The end

Como era de suponer, el atraco resultó un fiasco. Antes de que Castrillo, Benítez y Martínez hicieran su entrada estelar en la sucursal, enmascarados y pistola de plástico en mano, la banda de la artera Katia ya había hecho acto de presencia. En la confusión, y con el humano propósito de salvar el pellejo, los empleados consiguieron reducir a los atracadores profesionales. El diario local tituló al día siguiente en grandes caracteres: “La enérgica actitud de los empleados impidió la comisión del delito”. Como premio a su arrojo, una paga extra y una mención en el boletín del banco (en el que probablemente ningún empleado haya escrito jamás ni una sola línea).

Las peripecias hasta aquí consignadas esconden una enseñanza edificante para los miles de trabajadores empleados al servicio de la banca española: robar un banco no es un comportamiento propio de un empleado honrado.  Para esos menesteres ya están los consejos de administración.

Por ANSELMO FRANCISCO CABALLERO PÉREZ

Enlaces propuestos

1.- ¿Por qué las empresas le tienen miedo a los canales informales de comunicación interna?
2.- Nonaka y Takeuchi: Cinco condiciones para generar conocimiento tácito y explícito
3.- III Estudio sobre la comunicación interna en España
4.- Los diez jefes más horribles del cine

LA COMUNICACIÓN INTERNA EN EL PRESTIGIOSO BANCO ‘LOS PREVISORES DEL MAÑANA’ (PARTE I)

27 de julio de 2012.-


"ATRACO A LAS TRES"

¿Qué ha podido suceder para que los propios empleados de una entidad prestigiosísima, como lo es el banco Los Previsores del Mañana, hayan sucumbido a tamaña chaladura? ¿Qué abominable ofensa han debido de sufrir a manos de la empresa para urdir un proyecto tan descabellado? ¿Cómo el señor Galindo, contable ejemplar y abnegado, ha logrado socavar la honestidad del personal de esta céntrica sucursal hasta el extremo de persuadirles de la bondad de su ilícito plan? ¿Creerá usted que mañana mismo, a las tres en punto, esta oficina de Los Previsores del Mañana será atracada por sus propios empleados?

El director de cine José María Forqué y los guionistas Salvia, Masó y Coello concibieron en 1962 la fabulosa historia de un grupo de empleados de banca que, hastiados de la insensibilidad de la entidad que les emplea, deciden, en un rapto de lucidez, asaltar la sucursal para la que trabajan. “Atraco a las tres” constituye un acabado ejemplo de cómo la insatisfacción del personal al servicio de una organización puede atraer sobre ésta consecuencias funestas y convertir a un cielo de hombre como Galindo (José Luis López Vázquez) en un avieso y pérfido criminal. Una transformación en todo caso predecible cuando se niega el pago de las horas extraordinarias.

Un nuevo modelo de comunicación interna (“A los pies de su señora, señor director general”)
Los Previsores del Mañana es un banco a la vieja usanza cuyo lema “Ahorro, seguridad en tu vejez” constituye el norte y guía de sus actividades al servicio del bienestar de la comunidad. Corren los años 60 por lo que, como resulta fácil de comprender, el consejo de dirección de esta notable sociedad financiera se ve privado de los beneficios que para su administración proporcionaría la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación. Todavía falta medio siglo para que algo así sea posible. A la espera de que transcurran estas cinco décadas, atienda a los detalles. A poco que sea usted un mediano observador advertirá que este banco tiene mal remedio. Basta detenerse en el rostro ceniciento del señor director general (José María Caffarell), en la adustez de su atuendo y en el tono sentencioso e imperativo de sus recomendaciones, manifestaciones todas ellas de su carácter hosco e irritable y, lo que es peor, de las inclinaciones autoritarias de la entidad para la que presta sus servicios, entre otros dignos empleados, la bellísima señorita Enriqueta (Gracita Morales). Los Previsores del Mañana precisa, de manera urgente, un nuevo modelo de comunicación interna.

Adhesión a los objetivos de la organización (Don Prudencio, contra la molicie)
Toda organización que se precie de eficaz deberá favorecer la implicación de su personal en la satisfacción de los objetivos que definen su naturaleza. La dirección está obligada a alentar la iniciativa individual, autonomía ligada a la conciencia del sujeto de estar cumpliendo una labor valiosa, de obtener una compensación justa por su empeño y de sentirse partícipe de los principios sobre los que se funda el proyecto que animó el nacimiento de la organización. ¿Concurren todos estos valores en Los Previsores del Mañana? Veámoslo.

El nuevo director Don Prudencio (Manuel Díaz González) aprovecha su carácter agrio para ejecutar la que debe de estimar es su labor en la sucursal: imponer a la plantilla una dura disciplina que pasa por la obediencia ciega a las directrices de lo que, con inquietante acento, llama “la superioridad”. Don Prudencio acaba de suceder en el cargo a Don Felipe (José Orjas), un anciano afable y bien considerado por la plantilla, razones que con toda seguridad son la causa de su destitución.

La marcha de Don Felipe reafirma a Don Prudencio en su convicción de que lo que el consejo espera de él es mano dura, clientes adinerados y una contabilidad primorosamente detallada. “En esta oficina hay mucha molicie –advierte al personal nada más tomar posesión del cargo- Dentro de poco van a ir todos más derechos que una vela”. La plantilla se limita a rumiar la injusticia cometida con Don Felipe, y no parece, precisamente, que una amenaza de este calibre la anime a trabajar con denuedo por el engrandecimiento del mérito y la honra de Los Previsores del Mañana. Antes al contrario, el banco acaba de ganarse en la persona del ofendido señor Galindo a un poderoso enemigo…

Fomento de la iniciativa individual (¿Dónde están mis nueve céntimos?)
La plantilla de Los Previsores del Mañana no es muy numerosa. Bajo la férula de Don Prudencio consumen sus días en la sucursal Fernando Galindo, encargado de cuentas corrientes, Benítez (Manuel Alexandre), Cordero (Agustín González), la señorita Enriqueta, Castrillo (Alfredo Landa) y Martínez, el conserje (Cassen). No consta, a ciencia cierta, que los empleados conozcan exactamente qué es lo que espera de ellos la dirección, más allá de su obligación de cuadrar las cuentas, atender a los clientes y permanecer en la oficina de ocho a cuatro (“De las ocho de la mañana a las cuatro de la tarde su tiempo pertenece al banco”, les recuerda Don Prudencio).

Que el consejo de dirección de Los Previsores del Mañana no alberga intención alguna de promover entre sus empleados acciones nacidas de la propia iniciativa lo sabe bien el señor Galindo. Horas antes de que iluminase la feliz idea de atracar el banco, el encargado de cuentas corrientes había pasado la noche en vela encerrado en la sucursal a la búsqueda de un descuadre de nueve céntimos en la cuenta de uno de los clientes. “No tiene derecho a horas extra. ¿Acaso se le pidió que se quedara? Lo hizo por su cuenta”, le advierte el cenizo de Don Prudencio.

¿Participación? ¿Conocimiento de la misión que la organización espera que cumplan? ¿Espacio a la iniciativa individual? ¿Esfuerzo debidamente compensado? No, no parece que la política de comunicación interna de la empresa se encamine en la dirección apropiada.

Participación y coherencia (Galindo tiene un plan) 
Galindo y compañía no esperan nada de su jefe. Saben que es un cafre de maneras undosas cuyo único propósito es el de subyugarles mediante la exigencia del cumplimiento estricto de los designios de la dirección. Y ni tan siquiera se sorprenden, ahormados por la costumbre, ante la incoherencia manifiesta de Don Prudencio, tan enérgico con sus subalternos como servil con el señor director general. “¡Qué visita tan agradable! ¡Tiene usted tan buen aspecto siempre! Le tengo en mis oraciones”, adula entre cabezazos reverenciales al director general en una de sus visitas. ¿Quién puede sentir respeto por un jefe así?

¡Qué distinto a Don Felipe, que nunca les negó un permiso, un anticipo! “Y cuando llegábamos tarde siempre se tragaba el cuento que le contábamos”, recuerda melancólica la señorita Enriqueta con su vocecilla cantarina.

Seguro que Galindo imagina cada noche, insomne en el dormitorio del apartamento que comparte con su hermana (Lola Gaos) y su pastor alemán, que las cosas bien podrían organizarse de otro modo. ¡Si se diera más protagonismo a los empleados! ¡Si se atendieran sus sugerencias! ¡Si se les facilitara una razón para adoptar como propios los intereses del banco! ¡Si no se persiguieran las conversaciones de pasillo y café como ataques concebidos para subvertir el orden establecido! No hay modo.

Pero para restituir la justicia allí de donde ésta ha huido, el abnegado responsable del departamento de cuentas corrientes tiene un plan.

 (...) ...Continuará...

Por ANSELMO FRANCISCO CABALLERO PÉREZ